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Delirio floral
Belleza indiscutible multiplicada por treinta mil. Sí, ese es el número de variedades conocidas de orquídeas (plantas de la familia de las Orchidaceae) que crecen en todo el mundo (excepto en los polos y los desiertos de arena) pero, sobre todo, en las regiones tropicales. Escrito por Marjorie Ross
Unas solo miden unos pocos centímetros y otras, como algunas variedades de Papua y Nueva Guinea, alcanzan el tamaño de un árbol. Sus flores pueden ser tan pequeñas como la cabeza de un alfiler y hay que mirarlas con lupa para descubrir que son orquídeas. Otras son tan llamativas, que no pasan inadvertidas, ni por su medida, ni por sus colores y formas.
Lo que las distingue de las demás flores es que sus pétalos están dispuestos de forma especial y que son las únicas en las que los órganos reproductores masculino y femenino se funden en forma de columna.
La orquídea es la flor más variada, estudiada, coleccionada y admirada de la Tierra. Por si eso fuera poco, dice la leyenda que esa planta tiene vida eterna. Hay ejemplares recolectados a mediados del siglo pasado que crecen y florecen todavía y están perfectamente saludables. Además, son milenarias. Recientes descubrimientos han demostrado que las orquídeas existían ya en la época de los dinosaurios. Una abeja preservada en ámbar acarreaba polen de la Meliorchis caribea, la primera orquídea fosilizada de la que se tenga noticia. El descubrimiento, hecho en una pieza encontrada en República Dominicana, permitió calcular que las orquídeas llevan unos ochenta millones de años de reproducirse en el planeta.
Las orquídeas se dan en ambientes variados, que van desde el nivel del mar, hasta elevados páramos. Algunas tienen su hábitat en los árboles, otras sobre las piedras, algunas más en la misma tierra y hasta las hay subterráneas.
| Inspiración orquidácea |
>>Las orquídeas no solamente han inspirado amores y romances a lo largo de la historia. Muchos han tratado de plasmar su belleza única y natural para la eternidad. >> El diseñador Oscar de la Renta es admirador y cultivador de las orquídeas. Tiene un gran jardín en su residencia de Punta Cana (República Dominicana) dedicado a su cultivo. Deriva de ellas inspiración, lo que lo llevó a crear una fragancia, Oscar Red Orchid. >>Tom Ford, ex director creativo de Gucci, creó a su vez Black Orchid, un perfume que viene en una original botella oscura. >> En la colección de alhajas de Cartier Caresse d’orchidées, la orquídea toma aquí su forma en flor combinando el oro rosado, con el oro blanco, onix y diamantes. Esta flor de Cartier es una flor de muchas facetas, tierna, sensual y misteriosa, a veces blanca de diamantes, a veces negra de onix, otras veces rosada y enlosada de emociones y un toque de granate rodalita. O una flor venenosa cuya provocativa sofisticación entrega un gran anillo ultra-femenino y voluptuoso circundado por una hilera de diamantes. | | Se equivocan quienes las llaman parásitas. Ellas no se alimentan de los árboles en los que se hospedan; solo los usan como medio de apoyo y como herramienta para canalizar la luz del sol que necesitan.
Contrario a los mitos que las rodean, no son difíciles de cultivar. La mayoría no requiere ni la temperatura ni la humedad de un bosque tropical y crecen en condiciones normales. Necesitan aire que circule; un fertilizante rico en fósforo; un 50% de humedad; luz del sol filtrada durante todo el año; temperatura entre 60 y 90oF; y riego una o dos veces por semana. > Clones
Además de las orquídeas “naturales”, existen unos cien mil híbridos y variedades producidas por horticultores. Mientras las que se hallan en la naturaleza florecen una sola vez al año, los clones producidos por los humanos lo hacen dos y hasta más veces.
Los vendedores al por mayor, solo en los Estados Unidos, comercian alrededor de ocho millones y medio de plantas al año. Muchas de ellas son recolectadas, pero va en aumento la venta de las que son reproducidas. Algunos de los exportadores más importantes son: Holanda, Tailandia, India, Japón, Brasil, Guatemala, Honduras y Costa Rica.
“La vainilla proviene de una orquídea nativa de Mesoamérica”.
>Delirio floral
En Occidente se le han atribuido propiedades curativas y afrodisíacas desde la antigüedad. También en el Oriente hay escritos con más de mil quinientos años en los que consta su cultivo de larga data. En nuestro continente existe constancia escrita de la belleza de las que se cultivaban en el jardín del rey azteca, Moctezuma.
| Máximo honor |
Varios países latinoamericanos han nombrado orquídeas como sus flores nacionales.
Venezuela: flor de mayo (Cattleta mosiae) Costa Rica: guaria morada (Guarianthe skinneri) Guatemala: monja blanca (Lycaste virginalis), variedad alba Colombia: orquídea (Cattleya trianae) Panamá: flor del Espíritu Santo (Peristeria elata) Honduras: orquídea (Brassavola digbiana) Belice: orquídea negra (Encyclia cochleatum)
| | No obstante, no fue sino hasta el siglo XIX, cuando llegaron a Europa las primeras muestras de la Cattleya labiata —una orquídea brasileña—, que despertó una pasión arrolladora, tanto entre los coleccionistas como entre las damas que querían lucirlas como adorno personal o como decoración en sus residencias. Las plantas llegaron a alcanzar precios exorbitantes.
En su muy interesante libro, Orchid Fever, un cuento de amor, lujuria y lunáticos, el escritor Eric Hansen describe la extrema obsesión y extrañas excentricidades de los que padecen de ese “delirio floral”.
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