Negocios El mundo de los negocios >> Escrito por Francisco Mirava

“Inmi-mercio”
Uno de los beneficios de la inmigración, del que pocas veces se habla, es el hecho que mu- chos inmigrantes, adaptados ya a la vida en Estados Unidos pero sin haber perdido sus lazos con sus países de origen, crean empresas y negocios tanto en su nuevo país como su tierra natal, creando un lazo económico internacional que genera beneficios en uno y otro lugar.
Este “comercio internacional directo”, impulsado ante todo por inmigrantes asiáticos y latinoamericanos, es una nueva tendencia de la globalización económica, pero, en este caso, no depende de tratados internacionales, ni de misiones comerciales, ni de la participación de agencias del gobierno, ni de grandes corporaciones, sino sólo del espíritu emprendedor de inmigrantes multilingües, multiculturales y con visión internacional.
Dos recientes estudios detallan algu- nos de los parámetros y características de las nuevas actividades comerciales internacionales impulsadas por inmigrantes residentes en Estados Unidos.
Un reporte preparado por TrendWatching (www.trendwatching.com) en el 2003 utiliza el neologismo “inmi-mercio” para caracterizar a este fenómeno del co- mercio internacional basado en la posibilidad que tienen muchos inmigrantes de hacer negocios en dos países por conocer y entender las dos culturas y por tener sólidos contactos en ambos lugares.
TrendWatchin define el “inmimercio” como “el creciente flujo de dinero conectado con la compra y venta de bienes eno desde los países de origen de inmigrantes (ahora radicados en Estados Unidos)”.
Por su parte, la empresa Intuit, en un reporte difundido en enero del 2007, habla de “una nueva oleada de globalización”, impulsada en parte por empresarios inmigran- tes, quienes, según estadísticas de la Oficina del Censo de Estados Unidos, constitu- yen el sector de más rápido crecimiento entre los pequeños negocios de este país.
Según Intuit, para muchos inmigrantes es más fácil abrir su propio negocio que conseguir un empleo. Además, los inmigrantes aprovechan más que los nacidos en Estados Unidos las oportunidades que este país ofrece para pequeños empresarios.
A la vez, por ser bilingües y biculturales, por tener contactos internacionales, y por usar la tecnología más moderna de telecomunicaciones, estos inmigrantes emprendedores crean “negocios de interconexión de mercados”, importando o exportando productos o servicios.
Resultados globales
El resultado es una economía globalizada que genera miles de millones de dólares “aquí y allá”, y que, por eso mismo, ya ha forzado a más de una de las grandes empre- sas estadounidenses a cambiar la manera de aceptar tarjetas de crédito de otros países.
“Internet y otras tecnologías de conexión permiten que los negocios operen simultáneamente a nivel global y local, y que los recursos materiales y los bienes de un mercado se vendan en otro”, afirma el reporte de Intuit. Así se crean “conexiones económicas cada vez más amplias y más profundas en todo el planeta”.
El típico inmigrante dedicado al comercio internacional es bilingüe y bicultural, educado en Estados Unidos (en muchos casos, con títulos avanzados de universidades estadounidenses), y con los conocimientos necesarios como para reconocer y aprovechar las oportunidades comerciales tanto a nivel local como global.
Esta globalización económica propiciada por los inmigrantes adopta diversas formas. Por ejemplo, inmigrantes de Argentina o Perú viviendo en Estados Unidos acceden al sitio de Internet de ciertos supermercados en las ciudades donde viven sus familiares, y pagan esas compras de comidas o regalos desde Estados Unidos.
Otros envían dinero, con remesas que, según la oficina de Desarrollo Finan- ciero Global del Banco Mundial, en el 2003 superaron los 43.100 millones de dólares, de los cuales casi 10.000 millones se destinaron a México y otros 2.000 millones a la República Dominicana.
Y aún otros abren negocios (especialmente restaurantes) en Estados Unidos para promocionar aquí productos o servicios de sus países, o establecen franquicias de reconocidas cadenas estadounidenses en sus países.
Un ejemplo
María Segura-Page, de 40 años, es un ejemplo del inmigrante con una visión económica global. Segura-Page llegó desde Bogotá (Colombia) a Denver (Colorado) hace diez años para completar una maestría en relaciones públicas en una universidad local.
Tras recibir su título, Segura-Page pensaba regresar a Colombia, pero eventualmente estableció su agencia de relaciones públicas en Denver y comenzó a hacer negocios con empresas estadounidenses. Pero tras una visita a Bogotá, Segura-Page N descubrió que empresas colombianas de mediano tamaño no sabían cómo ingresar al mercado estadounidense.
“Ahora vivo en dos ciudades y viajo constantemente entre Denver y Bogotá. Y tenemos planes para establecernos en otros países sudamericanos, porque, como inmigrantes, somos el puente cultural y empresa- rial entre las compañías medianas de América Latina que quieren llegar a Estados Unidos y empresas estadounidenses que buscan expandirse en América Latina”, comentó.
Para esta empresaria, la convergencia de nuevas tecnologías de comunicación y transporte con el rápido crecimiento económico y numérico de la población inmigrante en Estados Unidos harán que el comercio internacional bilingüe y bicultural siga atrayendo a cada vez más inmigrantes emprendedores. “Por ser inmigrante, hemos aprendido a ser ciudadanos del mundo”, concluyó.
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