Tradiciones
El Mariachi
“De Cocula es el mariachi, de Tecalitlán
los sones...” Así comienza una de las canciones más famosas de México que, en voz
de Jorge Negrete, rebasó las fronteras de México y llevó los sonidos del mariachi a todos los
países de habla hispana. Por los años 40 y 50 del siglo XX, la música
de mariachi se popularizó gracias al éxito de la llamada época de oro del cine
mexicano. Sin embargo, el mariachi, como conjunto musical, existía ya desde el
siglo XIX, aunque entonces era un grupo pequeño de instrumentos de cuerda, principalmente
guitarras y violines, a los que más tarde se añadirían guitarrones y vihuelas,
a veces el arpa y, tiempo después, las trompetas, que acabarían por darle
fuerza y un sonido distintivo.
En un principio, los grupos de mariachi estaban
integrados por campesinos y rancheros que, en sus ratos libres, se dedicaban a
la música y amenizaban las fiestas del pueblo, entre ellas las bodas, de donde
salió la versión de que eran grupos de influencia francesa para tocar en los “marriage”,
boda en francés. Sin embargo, los historiadores han demostrado que la palabra
mariachi proviene del
dialecto de los indígenas “cocas” de Cocula (Jalisco). En cuanto a su
vestimenta, al principio era simplemente la que acostumbraban los campesinos:
camisa y pantalón de manta de algodón, huaraches y sombrero de paja.
A principios del siglo XX los grupos de mariachi
empezaron a tomar más importancia en las celebraciones y decidieron adoptar el
traje de charro para lucir más elegantes, ya que era el traje de gala de los hacendados:
camisa blanca, pantalón y chaquetilla de fieltro, corbata de moño, botas y
adornos metálicos, como las botonaduras de plata o de marfil, además de los
sombreros de ala muy amplia y bordados con hilos de oro y plata. Entre los
charros se usan los colores café y gris, así como el negro para ceremonias importantes. El
blanco sólo lo usan las mujeres. En cambio, los mariachis usan todos los
colores indistintamente y se interpreta muy a la libre el diseño de los adornos
del traje.
En contra de la creencia popular, el
mariachi no es un género musical, sino sólo un conjunto de músicos que
interpreta varios géneros, tales como
sones jalicienses, canciones rancheras, huapangos, corridos, boleros y hasta
sones jarochos y valses mexicanos. Con el paso del
tiempo, y gracias sobre todo a la difusión del cine mexicano, los grupos de mariachi
han traspasado nuestras fronteras y hoy los encontramos en sitios tan distintos
como Croacia, China, Alemania, Cuba, Italia, Bélgica, Chile, Francia,
Argentina, Panamá, Ecuador, Colombia, Australia,
Aruba, Costa Rica, Canadá y los Estados
Unidos.
De todos esos lugares vienen grupos de
mariachi cada año para participar en el Encuentro Internacional del Mariachi y
la Charrería, que se lleva a cabo en Guadalajara
(Jalisco) a fines de agosto o principios de septiembre. Aparte de ese,
encontramos festivales del mariachi en Orlando, Fresno, Los Ángeles,
Las Vegas, Chicago,
San José, Tucson,
San Diego, Denver,
San Antonio, Wenatchee,
Dallas, Atlanta,
Phoenix, Oakland y Santa Bárbara, en Estados
Unidos, así como en Managua, Camagüey, Ciudad Guatemala, Bogotá, Sevilla y Barcelona; Morelia, Pozos,
Guanajuato y el Distrito Federal en México.
Pedro Infante y Jorge Negrete son quizá
los cantantes más identificados con la música de mariachi, del mismo modo que
los grupos más destacados son, sin duda, el Mariachi Vargas de Tecalitlán y el
Mariachi América, quienes han triunfado en todo el mundo con temas tan
tradicionales como El
Jarabe Tapatío, El Son de la Negra y La Culebra.
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El mariachi
El mariachi en EE.UU.
Jesús Jáuregui, antropólogo mexicano e investigador del INAH afirma que la
tradición del mariachi en lo
que hoy constituye EE.UU. se remonta al siglo XIX, cuando Estados Unidos le
quitó a México buena parte de su territorio, lo que permitió que el mariachi
llegara hasta San Francisco,
en California, por la
costa del Pacífico.
El mariachi siempre ha estado presente en EEUU, “puesto que las poblaciones
que permanecieron en Nuevo México y Texas,
—cuando Estados Unidos tomó estos territorios—, tienen canciones muy próximas
a las del
occidente de México, cuna del
mariachi”.
Prueba de ello es que uno de los festivales más populares de Estados Unidos
—y hay un sinfín de ellos—, es el de Mariachi USA Festival que se celebra en
junio en Hollywood
(California) y que
este año cumplió 18 años de vida. Más de cien actuaciones y miles de personas
se acercan a este festival, uno de los más concurridos fuera de México.
>> www.mariachiusa.com
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Comprar un traje de charro
Y para comprar un
traje de charro ningún sitio tan especial como
“Arte Charro” en Los Ángeles, la tienda de Julio Vázquez originario de
Hidalgo de Parral, Chihuahua,
que llegó a esta ciudad proveniente de México, en 1981 con su única posesión:
una máquina de coser y toda una vida de experiencia en la confección de
trajes de charro. Poco a poco se fue haciendo un nombre y hoy tiene clientes
por todo el país. Los pedidos especiales pueden llegar a valer hasta 8.000
dólares por un intrincado traje de charro como
el que encargó el boxeador Fernando Vargas para su boda. Para los más modestos, Julio dispone de
trajes de unos 200 dólares. Hay para todos los gustos y bolsillos.
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Exposiciones
Terracota imperial
Una muestra de lo que se
considera uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX en el
mundo (El Ejército de Terracota) y la octava maravilla mundial, comenzará su andadura
en Estados Unidos el 28 de mayo en el Museo Bowers de Santa Ana (California).
El Ejército de Terracota (Bingma Yong) se
halla a 28 Km al este de Xi’an y se halló en 1974 cerca de la tumba de Qin Shi
Huan, el primer Emperador de China. El mausoleo es ampliamente conocido dado
que está custodiado por un ejército de más de 7.000 guerreros elaborados en
terracota, con una altura promedio de 1,80 m, cada uno con rasgos únicos, y colocados
impecablemente reproduciendo la organización del ejército imperial que
inmortalizó a Qin Shihuang como el unificador de China.
En total, la exposición “Los guerreros de
Terracota: los Guardianes del primer Emperador de China”, incluirá 120 objetos,
entre ellos 20 impresio- nantes guerreros y estará
abierta al público hasta el 12 de octubre. La muestra cuenta también con la
colaboración del Houston Museum of Natural Science que mostrará a los guerreros
en sus instalaciones entre el 18 de mayo y el 25 de septiembre del 2009. Igualmente, la
muestra se trasladará al High Museum of Art en Atlanta
(Georgia) de noviembre del 2008 hasta abril del 2009.
Entre las 20 fi guras de la muestra
destacan algunas descubiertas más recientemente que inmortalizan a acróbatas,
ofi - ciales y generales del
emperador Qin Shi Huang (259 – 210 B.C.). También se incluyen entre los objetos
carros de bronce (en escala 1:2) y fi guras de tamaño real de bronce de
animales, halladas en lo que se considera eran los jardines de la tumba.
El emperador Qin es uno de los más importantes
de la historia del continente asiático ya que se supone que fue el que unifi có
grandes territorios creando una China consolidada en el 221 B.C., la base para
el surgimiento de la China que hoy en día conocemos. Qin también fue quién
comenzó la construcción de la Gran Muralla para proteger sus territorios de los
invasores.
Una de las piezas más espectaculares de esta
exposición es un sarcófago de bronce con 500 toneladas de mercurio que corren simulando
ríos y un techo cuajado de joyas representando estrellas en el fi rmamento. El
mausoleo del emperador en China es una réplica
de una ciudad bajo tierra de tan inmenso tamaño que aún se sigue explorando y
descubriendo nuevos tesoros.
Carolina Delgado se especializa en temas de cultura.