MARIA ELENA SALINAS
EL EQUILIBRIO
FRENTE A LA OBJETIVIDAD
ESCRITO POR ROSANA UBANELL
DesDe un humilDe barrio trabajaDor De los Ángeles hasta las alfombras De la Casa blanCa y Del Kremlin, maría elena salinas, hija De emigrantes mexiCanos, se mantiene fiel a sus raíCes.
Una de las periodistas más populares y reconocidas de América, María Elena Salinas lleva casi dos décadas presentando Noticiero Univisión con Jorge Ramos, el informativo de mayor audiencia en español en Estados Unidos. Desde los estudios de Univisión en Miami, María Elena y Jorge entran cada noche en los hogares hispanos para informar y contar la actualidad del mundo en una compenetración perfecta entre ambos. “Es fácil trabajar con Jorge. Hemos crecido juntos profesionalmente, nos respetamos y tenemos la misma meta en el noticiero. No me puedo imaginar trabajar con otra persona”, afirma esta mujer a la que piden autógrafos y retratos cada vez que sale a la calle como si fuese una de las grandes actrices de Hollywood.
Ella derrocha simpatía y trata con familiaridad a cualquier persona que en la calle, el supermercado o a la entrada de un cine o teatro le saluda con afecto. “Los hispanos son más cariñosos, más fanáticos, más abiertos a la hora de mostrar su simpatía a los presentadores que los anglosajones y aunque somos periodistas no artistas o cantantes a veces nos dan el mismo tratamiento y por cariño tenemos que aceptarlo”, asegura.
Sin perder la sonrisa, María Elena firma autógrafos o acepta retratarse con la gente que se lo pide por la calle. Para muchos hispanos, María Elena es el vínculo más cercano con su país, con su patria, con su idioma y pensar en ello enternece y da una idea de la importancia de la misión que cada día cumple como periodista.
Pero aunque profesionalmente está en uno de los mejores momentos de su carrera atraviesa una crisis emocional por la dolorosa separación de Elliott Rodríguez, su segundo esposo y padre de sus dos hijas, Gabriela María y Julia Alejandra.
También periodista, Elliot es presentador en el noticiero del canal local de Miami WFOR perteneciente a la cadena CBS. Se casaron en 1993 y tras su divorcio han decidido volcar toda su atención y cariño en las dos niñas. “Pensé que podría crear una familia como la de mis papás y puse todo mi empeño pero…”, explica con cierta emoción y sin poder evitar la voz entrecortada.
“Siempre quise ser mamá muy joven y todavía más cuando fui tía a los 14 años y contemplé la belleza de la maternidad. Sin embargo, mi destino me hizo ser madre por primera vez a los 40 años”.
Si algún acontecimiento en el mundo no se lo impide, desayuna con sus hijas y las lleva al colegio vestida con ropa deportiva y sin maquillar antes de ir al gimnasio, leer la prensa o navegar por Internet en busca de las noticias del día. Es la rutina de sus primeras horas del día antes de llegar a la reunión editorial de Univisión.
“El nacimiento de mis hijas cambió mi forma de ver la vida y mis prioridades. Ahora realizo el trabajo con mayor sensibilidad y tiendo a tomar menos riesgos que antes, no por mí sino por ellas porque ahora no solo soy María Elena Salinas sino su mamá”, asegura al recordar que el centro de su vida son esas dos niñas que todavía se quedan extasiadas cuando a la hora de la cena ven en la pantalla a su mamá.
A pesar de tener que hacer malabarismos para acomodar su doble vida como periodista y como madre, María Elena adora su trabajo: “Mi trabajo es fascinante ya que siempre estás a la expectativa de algo nuevo cada día”.
Y por eso cada día se levanta pensando en lo inesperado. Puede ser un terremoto en El Salvador, la guerra en Irak, un viaje a Roma para informar de la elección de un nuevo Papa o la inauguración en Alemania del Mundial de Fútbol. Todo ello le apasiona, pero también le conmueve por la carga sentimental que conlleva informar de hechos trágicos.
“Siempre hay cosas que se quedan contigo, especialmente guerras y desastres naturales donde se pierden seres queridos. Muchas veces no tienes más remedio que romper la regla de no involucrarte emocionalmente, pero es duro. Nuestra tarea es mantener viva la historia para que no se olvide la tragedia”.
María Elena ha entrevistado a decenas de líderes y políticos del mundo a lo largo de su carrera. Solamente hay dos entrevistas que ha perseguido y, a pesar de la insistencia, no ha logrado: “Me hubiese gustado estar cara a cara con el Papa Juan Pablo II y con Fidel Castro pero nunca lo conseguí”.
La preparación para una de estas grandes y complicadas entrevistas exige un trabajo y mucha disciplina. “En mi vida personal soy mucho más tímida y me cuesta acercarme más a la gente, pero en el trabajo no tengo inhibiciones. Me pongo una meta que es conseguir una entrevista y voy a por todas”.
María Elena se ha pasado la vida entrevistando a otros pero llegó un momento — cuando nacieron sus hijas — que comenzó a cuestionarse su pasado y a sentir la necesidad de investigarlo. “Me di cuenta que no sabía gran cosa del pasado de mi papá más allá de que era de origen mexicano. Ante las sorpresas que me fui encontrando decidí escribir un libro. Escribirlo me ha ayudado a conocerme mejor a mi misma y me ha quitado un peso de encima”.
“Entre esos descubrimientos, el que más le afectó es saber que su padre había sido sacerdote y que cuando colgó el hábito cortó todo contacto con su familia en México. Este secreto lo acompañó a la tumba. Fruto de esta investigación es el libro Soy la hija de mi padre”.
“Mi padre fue una figura decisiva en mi formación, en mi vida y en ser como soy, aunque no te das cuenta de su trascendencia hasta que te falta. Me di cuenta de su importancia cuando murió. Comprendí que en realidad era un desconocido y es cuando comencé a investigar su pasado”, explica.
“De mi papá heredé su conciencia social, sus fuertes convicciones, su carácter rígido y exigente y poco tolerante en algunos casos. A mi mamá le debo haber conservado todas mis costumbres mexicanas. Mi papá era muy disciplinado y eso no lo he heredado aunque me hubiese gustado”.
Mujer multimedia, con programas de televisión, crónicas en radio, columnista de periódico, escritora, su mayor pasión además de sus hijas sigue siendo el activismo social: “Somos testigos de la historia y nuestro noticiero — dada la comunidad hispana que servimos — va más allá de informar porque eso es lo que espera nuestra audiencia. Los tiempos de la objetividad quedaron atrás. Creo que es más importante dar una información equilibrada que objetiva, si es que la objetividad existe”.
Aunque en el noticiero la noticia es reina, María Elena sigue actuando en otros foros: “no puedo negar que hay temas por los que siento pasión y la emigración es uno de ellos. Considero haberme involucrado para equilibrar un debate que realmente era un monólogo acusando a los emigrantes de mil fechorías”.
“Muchos dicen que mantener la lengua y la cultura de nuestros padres no nos permite asimilarnos pero yo considero que es una riqueza inigualable mantener tu idioma y cultura y no impide para nada integrarse en otras culturas, en todo caso es una integración mucho más enriquecedora”.
Consejos para sus hijas
María Elena tiene cuatro reglas de oro que intenta inculcar a sus hijas:
No permitirse ser mediocre
No ser conformista
No pensar que el mundo gira a su alrededor
Ayudar a los demás