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Julieta Venegas
El corazón es el que manda

Escrito por Rosana Ubanell

A sus 37 años conserva esa fina figura y ese espíritu libre que la hace parecer una adolescente con el corazón abierto al mundo. Con una carrera fulgurante, trabajada arduamente desde la infancia, Julieta Venegas no solamente interpreta sino que compone sus melodías y vive apasionadamente por y para la música.

No podría vivir sin cantar y sin componer. ”Me gustan las dos cosas por igual porque las desarrollé a la vez, son paralelas. Además no me considero una gran cantante. Lo que veo es el conjunto y eso creo que es lo mejor que puedo ofrecer”, explica Julieta, quién confiesa que le gusta componer en su casa de México D.F. “En realidad solamente compongo en mi casa. Nunca cuando estoy de viaje o de gira o fuera por cualquier otra razón porque necesito paz, concentración y un lugar donde sé que nadie me va a interrumpir y ese único lugar es mi hogar en el D.F.”

“Lo más importante es saber lo que quieres y dejarte llevar por lo que el corazón te dicta. Muchas veces nos dejamos influenciar por lo que los demás creen que debemos ser”, asegura Julieta, una mujer que nunca tuvo dudas, porque la música fue su mundo desde que tuvo uso de razón.

Julieta Venegas nació en Long Beach (California) el 24 de noviembre de 1970 pero se crió en Tijuana (México). Tiene una hermana gemela y cuatro hermanos más, una extensa familia con vena artística –sus padres son fotógrafos-, aunque solo ella se dedicó a la música.

“Mis papás nos enviaron a todos a clases de piano desde pequeños pero la única que siguió fui yo”, recuerda la artista que comenzó a aporrear el teclado a los ocho años para dominarlo poco después y hacer de este instrumento su base para la composición.

“Comencé a componer a los 15 años y a los 17 entré en un grupo a los teclados y aunque toco otros instrumentos siempre ha sido el piano mi preferido y siempre vuelvo a él para mis creaciones”, agregó.

Julieta también ha compuesto temas para diversas películas como “Me van a matar” para la aclamada cinta Amores Perros de Alejandro González Iñárritu. “Fue una experiencia muy distinta porque estás creando algo para otro. Estás tratando de concretar en música la visión del director de la película, el sentir de un personaje, un momento en el guión. Lo que hago es inspirarme en ese personaje o sentimiento para abordar la canción donde también hay mucho de mí. Es una experiencia única, diversa y muy enriquecedora también”.

Su contacto con el público cuando actúa en directo también es muy especial: “Es emocionante y encuentro una afinidad única con mi público en las actuaciones en directo. Es muy distinto que grabar en estudio aunque también la experiencia es muy enriquecedora porque estás creando una melodía, produciendo algo nuevo. Las dos facetas de la música producen emociones distintas pero son parte de mí misma”.

Con numerosos Grammys Latinos, Grammys, MTV Video Awards y Discos de Platino en su haber, Julieta destaca que el mayor obstáculo en su carrera ha sido ella misma: “Lo más difícil ha sido creer en mi misma, encontrar mi visión personal y vencer mis propias inseguridades”. La fuerza para luchar contra ella misma nace de un principio que siempre ha tenido bien claro: que su vocación era la música y que se iba a dedicar a ella por encima de todo.

“Cuando peor lo pasé fue cuando me trasladé de Tijuana a la capital de México dejando atrás a mi familia”, recuerda. “Tuve que empezar de cero y no conocía a nadie. Además perdí el contacto con mi familia porque no me llevaba bien con mi papá y fue bien duro”.

Sin embargo el tiempo todo lo cura y Julieta volvió a restablecer relaciones con su papá años más tarde. Ahora es su familia la que la mantiene “con los pies en la tierra”.

Julieta es muy celosa de su vida privada y aparte de sus éxitos profesionales nunca aparece en las revistas “del corazón” con amores y desamores. “Cada cual es como es. Yo soy muy privada y cuando me entran por ahí cambio el tema rápidamente. Soy muy pudorosa sobre mi vida privada y me siento muy incómoda hablando de ella”.

A pesar de todo, el amor, siempre presente en sus canciones, juega un papel importante en su vida aunque afirma que no ha pensado por el momento ni en matrimonio ni en hijos, “Mis hijos son mis discos”, dice. “El amor es muy importante y por eso siempre está presente en mis canciones. El amor es lo que nos une a los demás como seres humanos pero tan importante es el amor de pareja como el de la familia o el de la amistades. Es lo que nos une, lo que nos jala”.

Lo que Julieta ofrece no es solamente composición e interpretación sino también imagen. Sus videos musicales han recibido numerosos premios. “Hoy estamos en una era visual y así logro ofrecer un panorama más completo, ofrezco más pautas para que la gente me interprete. Me encanta rodarlos y son una propuesta estética muy interesante”, señala.

Aunque es fácil distinguir entre trabajo y tiempo libre para Julieta Venegas ambos se entremezclan porque para ella la música no es un trabajo “sino una diversión. La realidad es que lo que se considera tiempo libre lo paso trabajando, es decir: escuchando música para crecer, componiendo, tocando el piano. También me gusta ir al cine y leer y navegar por Internet”.

Julieta escucha a una variedad de artistas sin tener alguno preferido. “Escucho mucha música y voy por épocas. Elijo lo que me gusta y voy descubriendo artistas pero no tengo nada definido porque cada época es distinta. Me gusta Café Tacuba, Caetano Veloso, Feist, Animal Collective, Juana Molina. La verdad es que lo oigo todo y selecciono”.

Lo mismo le sucede con la gastronomía, sus sentidos están abiertos a cualquier innovación. “Como de todo. Me encanta probarlo todo sobre todo cuando viajo y puedo comer cosas nuevas, desconocidas. Estuve muchos años sin comer carne y cuando lo hice de nuevo pensé: ¡Cómo he podido vivir tantos años sin este manjar!”

Y lo que le gusta sobremanera es la costumbre latina de comer en compañía y socializar alrededor de una buena mesa, sobre todo, “si cocinan otros porque yo disfruto de la cocina pero no cocino nada”, señala con una amplia sonrisa.

De tú a tú
Su mayor virtud: “Si me empeño lo hago”.

Su mayor defecto: “Si me dejo llevar soy muy desordenada”.

Su lugar favorito: “Mi casa en el D.F.”

Instrumento: “El piano”.

Lo más importante: “La familia y el amor”.

Comida: “Me gusta probarlo todo”.

Le gusta: “Los hoteles donde te lo dan todo hecho”.

Aficiones: “Vivo con la música pero también me gusta leer, el cine y navegar por Internet”.

Consejo: “Hacer caso a tu corazón”.


  
Agosto-Septiembre 2008
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