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LOS MUCHOS COLORES DE
BRAZIL


En el tour de Brasil que tomará en las próximas páginas, comenzamos con lo que se considera la postal del país, cuya extensión es tan grande como la de un continente. Cuando se piensa en Brasil, lo primero que le viene a la cabeza es la ciudad de Río de Janeiro. Aunque Río dejó de ser la capital del país en 1960, aún sigue siendo en el ámbito cultural y en cierto modo la capital “emocional” de Brasil. La Ciudad Maravillosa como muchos le llaman ha sido ensalzada en muchas películas por la legendaria belleza de su entorno natural; la grandiosidad de su Carnaval; los kilómetros de playas de arena blanca como polvo de azúcar impecablemente bordeadas por rascacielos y montañas alfombradas de verde; el gigantesco monumento del Cristo Redentor en la cumbre de la montaña Corcovado y recientemente nombrada una de las siete maravillas del mundo; la montaña del Pan de Azúcar con su elegante funicular; el segundo bosque urbano más grande del planeta.

Tal como su ciudad, el carioca es un ser que no solo habita en esa geografía denominada Río de Janeiro, sino también existe en un estado mental permanentemente delicioso.


Escrito por Antonio Sepulveda

La llegada a la isla de Fernando de Noronha es un despertar de emociones. Todo es especial, único, diferente. El visitante se siente como Robinson Crusoe rodeado de otros Robinson Crusoes atrapados en una isla repleta de entretenimiento, entre material y sensorial, proporcionado por la misma naturaleza. Es un ecosistema aislado por el mar, con una flora singular y una fauna marina riquísima y conservada rigurosamente.

La primera sensación poderosa, es visual: el infinito azul del mar, oscuras elevaciones, playas esculpidas en arena blanca, acantilados escarpados y sugestivas aguas transparentes. Seguidamente viene la fascinación auditiva de los cuentos e historias locales sobre los tiempos de cautividad de criminales, las leyendas a través de siglos de piratas y gitanos, contados y recontados a las nuevas generaciones.

Sin desestimar la variedad exótica de las aves nativas, la fauna marina roba el espectáculo. Después de noviembre se puede ver las tortugas marinas agrupadas en la superficie del agua, preparadas para el apareamiento y conservación de la especie.

La Bahía de los Delfines posiblemente es un lugar del único en el mundo donde se puede encontrar grandes concentraciones de delfines.

El acceso a Fernando de Noronha puede hacerse en avión o en barco. El flujo de visitantes esta controlado para minimizar el impacto en el ambiente, por tanto, se aplica un cargo de protección del ambiente por visitante de acuerdo al tiempo que permanezca en la isla. El archipiélago fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2001.

Existen muchas opciones de actividades deportivas y recreativas: paseos en bicicleta, caminatas, las playas, las ruinas de una antigua fortaleza, giras marítimas, montar en buggy, surfing, buceo y pesca de altura de pámpano, caballa, anchoas, atún y merlín, entre otros. Algo diferente es el PlanaSub. Se trata de una tabla de plástico especialmente diseñada, a la cual se aferra el buceador, que a su vez es atada por una cuerda a un barco que se mueve a buena velocidad. Cuando buceador inclina la tabla hacia abajo, se hunde y se mueve bajo el agua; cuando la inclina hacia arriba, asciende y vuelve a la superficie.

La cocina en Fernando de Noronha es sabrosa y saludable. Los pescados y mariscos son el plato principal en casi todos los menús, debido a la gran variedad disponible. Lo difícil es destacar cuáles son los mejores restaurantes. Los bufets son espléndidos por no decir sublimes. Sin embargo, lo más obvio, consensual y casi religioso son las moquecas preparadas por la Sra. Itaci Gomes en el Ecologiku’s. Moqueca es un guiso tradicional de pescado del noroeste de Brasil, hecha con leche de coco y aceite de palma.

Hoteles y hostales (llamados pousadas) son un dechado de originalidad ecológica. Todo esta preparado y ejecutado con el propósito de preservar la naturaleza. Usan energía eólica y solar, tratamiento de aguas residuales, reciclado y unos sofisticados sistemas de aprovechamiento del agua. Todo ello se añade a la comodidad de una arquitectura que se ha integrado en el medio ambiente y de una quietud placentera que nunca nadie pensó que podía todavía existir en ninguna parte. Y al final del día, allá en lo alto, en el bar Duda Rei, disfrutamos de una caipirinha, bebida tradicional brasileña preparada con cachaça (ron de caña de azúcar), jugo de limón, azúcar y hielo, mientras nos deleitamos con una maravillosa puesta de sol, diseñada por la mano de Dios, de esas que solo se ven en las tarjetas postales.

> Maranhão, sin lugar a duda
Maranhão es una mezcla exótica de playas, bosques, sabanas, lagos, bahías y ríos, algo así como un versión reducida de Brasil. Y no es solo la geografía. También presume de una extremadamente rica y única historia; de toda su música; de las tradiciones y cultura popular; y de muchas otras facetas que merece la pena visitarse. ¿Les había comentado sobre su cocina? Bien, es realmente fantástica. Más que eso, es excéntrica, diferente de aquello que hay probado en su viajes alrededor del mundo. La gastronomía local ofrece a los visitantes un número de platos entre los cuales los más famosos son el arroz de cuchá, guiso de pescado, pastel de camarones y, con un poco de suerte, muçuã (pequeña tortuga brasileña) en su caparazón. Tampoco se puede uno perder la gran variedad de jugos tropicales y esos pasteles, tan irresistibles e inolvidables.

São Luís, la capital del estado y Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO, abarca las ciudades históricas de Alcântara, São José de Ribamar, Paço de Lumiar y Raposa. El Centro Histórico es la atracción principal con un conjunto de 3.500 edificios coloniales del siglo XVII y XVIII.

El mes de junio es uno de los momentos más apasionantes en São Luís debido a las diversas celebraciones populares que tienen lugar. La principal, el bumba-meu-boi, que es una manifestación folclórica mezcla de danza, música y teatro, cuya figura central de la misma es la figura de un buey cargada por un hombre.

La vida nocturna de São Luís está repleta de opciones, desde cantidad de bares que ofrecen música en vivo a lo largo del boulevard Litoranea hasta lo restaurantes esparcidos a lo largo de la ciudad, pasando por espectáculos y tours en el Centro Histórico.

A 200 km al este de São Luís, se encuentra el Parque dos Lenços, un impresionante prodigio de naturaleza, cuya puerta de entrada es la ciudad de Barreirinhas. Estamos hablando de un paraíso ecológico esculpido por el movimiento del viento, un peculiar fenómeno por el cual, seguramente, le ofrecerá un diferente escenario la próxima vez que lo visite. La belleza del paisaje es asombrosa: una alfombra de arena blanca como la nieve todo lo que da la vista, como si estuviese en un desierto inmenso. Algunos de los lagos más famosos son Lagoa Azul y Lagoa Bonita por su belleza y condiciones excelentes para nadar. Y por si eso no fuese suficiente, la playas de Ponta do Mangue, Moitas, Vassouras, Morro do Boi y Barra do Tatu tienen los brazos abiertos para visitante, accesibles todas ellas en bote desde Barreirinhas.

No debemos olvidar el pueblo aislado de Cabure con ríos y playas, donde el visitante puede disfrutar de un excelente chapuzón. Merece la pena pasar la noche en Cabure y probar el restaurante local.

> Porto de Galinhas
Porto de Galinhas, en español es Puerto de Gallinas. Durante el siglo XVIII, cuando fue prohibido el tráfico de esclavos, “gallina” era el código usado para referirse a los esclavos. “Hay nuevas gallinas en el pueblo” indicaba que un barco lleno de esclavos acababa de llegar.

Hoy en día, a pesar de que Porto de Galinhas es uno de los destinos turísticos más importantes de Brasil, todavía sigue siendo un pequeño pueblo, con no más de un par de calles, pero eso sí, trazadas como si fuese un laberinto. La mayoría de la gente del pueblo todavía vive de la pesca, de los abundantes cocoteros y pequeños negocios.

Más allá de la apreciada tranquilidad de un pueblo de pescadores, Porto de Galinhas, a 60 km al sur de Recife, presume de sus aguas cristalinas de un azul brillante y de sus coloridos peces tropicales. Repetidamente se la ha reconocido como la mejor playa de Brasil.

El pueblo ha mantenido su característica arquitectura rústica, pero ha atraído bares, restaurantes refinados y estupendos clubs nocturnos que permanecen llenos durante la temporada alta, tanto con turistas como residentes de Recife, seducidos por la divertida vida nocturna en Porto. Las templadas piscinas que se forman por los arrecifes de coral, los estuarios, manglares, cocoteros e innumerables ejemplos de abundante riqueza natural, hacen de Porto de Galinhas un lugar deseado, que no hay que perderse, y tampoco olvidarse.

Los excelentes centros de vacaciones son definitivamente lo más destacado. Actualmente son parte integral de Porto de Galinhas como las piscinas en el mar y los cocoteros que adornan la atractiva costa. Por otro lado, las tremendas piscinas construidas en los estos centros de vacaciones se han convertido como en el sello que les caracteriza y distingue el uno del otro. Lo difícil es elegir una sobre las otras.

El Summerville Beach Resort, ubicado en la privilegiada playa de Muro Alto, se mezcla maravillosamente con los bosques de cocoteros.

El Beach Class Resort Muro Alto ofrece 128 suites y 34 bungaloes en la preciosa playa de Muro Alto cuenta con una impresionante piscina y permite perros pequeños.

El Nannai Beach Resort tiene un estilo polinesio mientras que el Venta Club Serrambi se esta preparando como centro de vacaciones tipo “todo incluido” al igual que el extraordinario Enotel Porto de Galinhas, uno de los mejores centro de vacaciones “todo incluido” de Brasil. Una visita a su spa Grotto es muy recomendable por sus tratamientos completos con aguas minerales carbonatadas, algas y hierbas.

> Salvador de Bahia
¿Qué se puede decir de una ciudad que es pintoresca, cálida, rumbera, pagana y sacra a la vez? Solo podemos decirle, visítela.

La ciudad tiene una historia muy importante en la diáspora africana. Ha sido cuna de la resistencia a la esclavitud y a la vez la sede en las Américas del movimiento para la identidad pan africana. La integración racial y cultural es profundo aunque la disparidad económica es notable. Entre las atracciones que más distinguen a Salvador de Bahia, está su carnaval. Aunque no podemos decir que ha eclipsado el de Río de Janeiro, si es verdad que muchos prefieren el folclor singular del carnaval de Bahia.

El Centro Histórico de la ciudad se llama Pelourinho lo que significa poste del castigo. Aquí se latigueaban a los esclavos que desafiaba la autoridad del amo. No obstante su triste nombre, el centro es pintoresco, interesante y vibrante. Sus calles adoquinadas, los coloridos edificios de la época colonial portuguesa son lindísimos. La gente es amable, alegre y bonita. Los sonidos de samba y tambores y los olores de la sabrosa gastronomía bahiana se mezclan en sus brisas cargadas de agua de su ancho mar.

La ciudad se divide en dos partes debido a una falla geográfica y un gran elevador transporta a la gene entre una sección y la otra. Sus playas son bonitas y se jactan de unos hoteles espectaculares como el Convento do Carmo, un súper lujoso hotel que en su día fue convento. No obstante, la comodidad moderna y la tecnología están presentes en sus hermosas habitaciones.

Una visita a su museo de la Historia Africana es de obligada como lo es ver una emocionante exhibición de Capoeira (artes marciales brasileñas). Tampoco se pierda el espectáculo de la Escola Olodum. Una orquesta de tambores de tradición africana que marca sus ritmos con movimientos coreografiados.
  
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