Excursión >> Escrito por Mariana Lafont
Seattle,la ciudad Esmeralda
Basta ver Seattle desde el aire para entender por qué es “La Ciudad Esmeralda”. Una amplia mancha verde domina una caprichosa geografía recortada por lagos azules formando un colorido tapiz.
Es la ciudad más grande del Estado de Washington en Estados Unidos y su nombre es en honor al Jefe Sealth, cacique amigo de los primeros colonos blancos. En 1850 se fundó la ciudad, luego se descubrió oro y en 1880 ya era un centro portuario. En 1889 hubo un gran incendio, tuvo que ser reconstruida y hoy se pueden ver restos de esa época en un excéntrico tour subterráneo en Pioneer Square.
El imponente Monte Rainier custodia la ciudad y el lago Washington y la bahía Puget Sound (junto al océano Pacífico) la rodean. A su vez lago y bahía están unidos por un canal y el lago Unión donde se practican deportes náuticos. Además dos grandes cordilleras, las Olympics y las Cascades, le brindan un marco de belleza perfecto. Para ver naturaleza lo mejor es ir a la Península Olímpica y al Parque Nacional Olímpico (al otro lado del Canal Puget) y al Parque Nacional Monte Rainier y al Monumento Nacional Monte Santa Helena (a 4 horas en auto). Pero Seattle también tiene un aire “futurista” por la moderna arquitectura del distrito financiero, por las empresas de alta tecnología y, sobre todo, por su emblemática Space Needle. La llamativa torre se erigió para la Feria Mundial de 1962 y en su cima hay un mirador y un restaurante giratorio.
Seattle es famosa por su popular cultura cafetera, con un café por cuadra. También es conocida como “La Ciudad Lluviosa” porque, salvo de julio a septiembre, todos los días suele llueve. Fue cuna de la música grunge, el movimiento antiglobalización y de celebridades como Jimmy Hendrix, Bruce y Brandon Lee. Pero la mejor fama es la que ha ganado por su buena calidad de vida: no hay un ritmo frenético, no es excesivamente cara y la comida es muy rica, variada y accesible. El equilibrio entre ser una ciudad moderna y tener un estilo de vida saludable es perfecto.
Aquí hay distritos muy diferentes. Fremont alberga artistas y bohemios librepensadores que en los 90 declararon “La República de Fremont” y la llamaron “Centro del Universo” (y para indicarlo colocaron el fuselaje de un viejo cohete en el techo de una tienda). Este “mundo a parte” tiene casas bajas, locales de diseño y expresiones artísticas callejeras como el gran troll que aplasta a un auto en escala real. También hay una gran escultura de Lenin, rescatada en la Europa post comunista y traída a Fremont por un artista que la puso, provisionalmente, en plena avenida principal. El barrio Queen Anne atesora elegantes residencias y un mirador con la vista de la Space Needle destacada entre rascacielos. Capitol Hill está cerca del centro pero tiene zonas no comerciales, salvo la Avenida Broadway con una animada vida cultural. Pioneer Square está en pleno centro y tiene antiguos edificios restaurados, galerías de arte, anticuarios, librerías, bares, clubes nocturnos y cafés al estilo europeo. De allí se puede ir al Distrito Internacional, donde viven muchos inmigrantes asiáticos y donde se pueden degustar exquisitos platos típicos. Del Waterfront (con muelles reciclados que albergan negocios y restaurantes) salen lanchas que dan otra perspectiva de la ciudad. Muy cerca está el pintoresco Pike’s Market con una gran variedad de productos frescos: frutos de mar, verduras y flores. Uno de sus puestos es célebre por sus “peces voladores” cuando los vendedores se los arrojan mutuamente y siempre sorprenden a algún desprevenido. Seattle es especial, vaya donde vaya, con estilo y con gente diferente.
De los museos vale la pena mencionar el SAM (Seattle Art Museum), el Olympic Sculpture Park (una exhibición al aire libre y en la costa) y un museo totalmente atípico es la muestra interactiva Experience Music Project. Allí se puede hacer un peculiar repaso a la historia del rock creando los propios ritmos. El edificio es muy moderno y se encuentra en el Seattle Center junto a la Space Needle y el Museo de Ciencia Ficción.
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De noche
Hoteles “boutique” Cuatro paredes muy especiales
El mundo de la hostelería ha vivido una auténtica revolución con la aparición y desarrollo de los llamados hoteles “boutique”.
Lo que en principio fue una oportunidad para que empresarios independientes pudiesen desarrollar establecimientos alternativos fuera de la homogeneidad de las grandes cadenas, se ha convertido en un concepto de tal éxito que esas mismas cadenas tradicionales están invirtiendo grandes cantidades en desarrollar su propia marca de locales “boutique”.
Para muchos el concepto de hotel “boutique” fue desarrollado por el empresario Ian Schrager. Su idea era sencilla. Montar un hotel pequeño o medio, prestando especial atención al diseño y los pequeños detalles y aprovechando edificios que tradicionalmente no interesarían en el sector hostelero.
Schrager puso en práctica esta filosofía por primera vez en 1984 en Manhattan con la apertura del Hotel Morgans. Y su éxito le permitió continuar con la apertura del Royalton y el Delano, esté último en Miami. La idea se ha extendido como una mancha de aceite no sólo en Estados Unidos sin por los cinco continentes.
Pero Nueva York sigue siendo la capital de los hoteles “boutique”, tanto de los independientes como de aquellos que pertenecen a grandes cadenas. Por ejemplo, el grupo Starwood posee la cadena “boutique” W que a su vez cuenta con cinco hoteles boutique en la ciudad estadounidense.
Dylan Hotel El hotel está situado en un edificio construido en 1903 siguiendo el estilo parisino “Beaux-Arts” que era la norma en la arquitectura estadounidense a finales del siglo XIX y principios del XX. El edificio en el pasado fue el Chemists’ Club y los propietarios se han esforzado en preservar ese carácter. Entre las 107 habitaciones del establecimiento destaca su suite Alchemy, decorada con estilo gótico e inspirada en el ambiente de un laboratorio medieval. El hotel está situado en 52 East 41st Street, en el corazón del centro de Manhattan y a un paso de la estación Grand Central, Central Park y el distrito comercial de Fifth Avenue.
Morgans Hotel Como les gusta decir, “es el hotel que cambio todas las normas”. El original establecimiento concebido por Schrager fue hecho realidad por la prestigiosa diseñadora Andrée Putman. El año pasado, Putman (quien también ha sido la mente creadora detrás de los decorados de las películas de Peter Greenaway) fue encargada de renovar la imagen del hotel con el dominio del blanco y negro. En el techo de la nueva recepción, Putman ha colocado un montaje de luces creado por el colectivo artístico francés Trafik. Lo mejor es que los clientes del hotel pueden cambiar el diseño de las luces simplemente tocando una pantalla. El establecimiento está situado en 237 Madison Avenue, en el East Side de Manhattan, a corta distancia del Empire State Building y cerca del Centro Rockefeller.
Gramercy Park Hotel Una de las últimas creaciones de Schrager. Pero esta vez el empresario se ha unido al artista Julian Schnabel, un polifacético artista que en el 2000 dirigió a Javier Bardem en el film “Before Night Falls”, la película que definitivamente abrió las puertas a Hollywood al actor español. La elección de Schnabel no es casualidad. El Gramercy Park Hotel fue el centro del mundo bohemio de los años 1930, uno de los lugares de reunión preferidos del mundo artístico del momento. Schnabel ha dejado constancia de esa pasión artística con la combinación de rojos profundos en paredes, tapicerías y suelos junto con la simplicidad de blancos y negros lo que proporciona un ambiente surrealista en el corazón de Manhattan. La decoración combina grandes lienzos modernistas y otras piezas de arte (de nombres como Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, Damien Hirst, Richard Prince, Keith Haring y el propio Julian Schnabel) con madera recuperada y baldosas marroquíes.
Situado en 2 Lexington Ave., junto al único parque privado de Nueva York, Gramercy Park y algunos de los tesoros arquitectónicos de la ciudad, como The Player’s Club, National Arts Club y Stuyvesant Fish House.
Julio César Rivas es escrito respecializado en tecnología .
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